Fernando Suárez y el plagio del cónsul de Portugal

Fernando Suárez plagió párrafos completos de la tesis doctoral del cónsul de Portugal en Málaga. Hizo suyo el trabajo de Rafael Pérez Peña, sin citarle, para elaborar el artículo Malta: la orden marinera, parte de un volumen dedicado a esta orden, editado por la Universidad a Distancia (UNED) y publicado en 2015, cuando ya era rector.

Año 2015

Fernando Suárez Bilbao
“MALTA: LA ORDEN MARINERA”
La Orden de Malta en España (1113-2013), J. Alvarado y J.Salazar (coordinadores), editorial Sanz y Torres-UNED, 2 volúmenes, Madrid, 2015, págs.
La Santa Sede, reconoce “de iure” a la Orden el derecho a la actividad militar, por medio de la bula “Cum Ordine Vestrum”, en 1258. De este modo la orden hospitalaria adquirió el carácter definitivo de orden de caballería, y que designa a su rector como “Maestre”.
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Este reconocimiento a los hospitalarios como una orden religiosa independiente, al servicio de los enfermos y pobres, vino acompañado posteriormente de la conformidad a su dedicación -dada por el Papa Gelasio II (1118-1119), en de la confirmación por el Papa Calixto II (1119-1124), en 1120, de sus especiales privilegios de exención eclesiástica23, a los que se sumaron otros muchos matices por numerosos pontífices.
1178, establece que, “de acuerdo con la costumbre de Raimundo”, los hermanos podían portar armas sólo mientras el estandarte de la cruz estuviese expuesto28.
No será, sin embargo, hasta el siglo XIII cuando encontremos la mención a “la defensa de la fe” inserta como punto primero de la Regla; hecho acaecido, probablemente, durante el magisterio de Alfonso de Portugal (1203-1206) al frente del Hospital.
Acre la antigua Ptolomaida, que era el puerto más importante de Tierra Santa, supuso además para la Orden del Hospital la causa originaria de su futura reconversión, pues con ello se sentaron las bases de su ulterior actividad naval, cuya primera operación fue en la Quinta Cruzada, en 1219, en el cerco de la plaza de Damieta, en Egipto, por  una escuadra cristiana enviada por las ciudades de Génova y Pisa, y en la que participaron activamente los caballeros hospitalarios. Naturalmente, la participación de los caballeros de la Orden en esta expedición naval no supone su inmediata conversión en una Orden marinera             pero sirvió para mostrar a los caballeros las enormes posibilidades de esta otra forma de actuación militar.

Año 2009

Rafael Pérez Peña
LA SOBERANA ORDEN DE MALTA A TRAVÉS DE DIEZ SIGLOS DE HISTORIA Y SU RELACIÓN CON LA ACCIÓN HUMANITARIA
TESIS DOCTORAL
UNIVERSIDAD DE MÁLAGA 2009
La Santa Sede173, reconoce “de iure” a la Orden el derecho a la actividad militar, por medio de la bula “Cum Ordine Vestrum”, en 1258. De este modo la orden hospitalaria adquirió el carácter de orden de caballería, y con ello se convirtió en un ente mixto, una orden militar y religiosa, que designa a su rector como “Maestre”.
Este reconocimiento a los hospitalarios como una orden religiosa independiente, al servicio de los enfermos y pobres, vino acompañado posteriormente de la conformidad a su dedicación -dada por el Papa Gelasio II (1118-1119), en 1118146- y de la confirmación por el Papa Calixto II (1119-1124), en 1120, de sus especiales privilegios de exención eclesiástica147, a los que se sumaron otros muchos matices por numerosos pontífices148.
1178, establece que, “de acuerdo con la costumbre de Raimundo”, los hermanos podían portar armas sólo mientras el estandarte de la cruz estuviese expuesto172.
Ahora bien, no será hasta el siglo XIII donde encontremos la mención a “la defensa de la fe” inserta como punto primero de la Regla; hecho acaecido, probablemente, durante el magisterio de Alfonso de Portugal (1203-1206) al frente del Hospital.
Acre, la antigua Ptolomaida, que era el puerto más importante de Tierra Santa, supuso además para la Orden del Hospital la causa originaria de su futura reconversión, pues con ello se sentaron las bases de su ulterior actividad naval militar, cuya primera operación fue en                                          1219, el cerco de la plaza de Damieta, en Egipto, por una escuadra cristiana enviada por las ciudades de Génova y Pisa, y en la que participaron activamente los caballeros hospitalarios. Naturalmente, la participación de los caballeros de la Orden en esta expedición naval no supone, de ningún modo, su implicación en actividades marineras; pero, ciertamente, no es disparatado pensar que este primer contacto con la marina pudo muy bien abrir los ojos a los caballeros sobre las enormes posibilidades y ventajas de esta otra forma de actuación en materia militar

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